Hantavirus: qué es y por qué especialistas descartan un riesgo de pandemia
En días recientes, el Hantavirus volvió a colocarse en el centro de la conversación pública tras darse a conocer casos relacionados con el tipo conocido como Andes (ANDV).
La noticia despertó dudas, preocupación e incluso comparaciones inmediatas con el Covid-19; sin embargo, especialistas en infectología y microbiología señalan que el riesgo de una propagación masiva es actualmente muy bajo.
Aunque se trata de un virus que puede ocasionar cuadros graves de salud, su comportamiento epidemiológico es muy distinto al de otros virus respiratorios altamente transmisibles. Por ello, expertos llaman a mantener la calma, evitar la desinformación y mantenerse atentos únicamente a fuentes oficiales.
¿Qué es el Hantavirus?
El Hantavirus es un grupo de virus que vive principalmente en roedores silvestres. Los humanos pueden contagiarse principalmente al inhalar partículas contaminadas suspendidas en el aire, originadas a partir de la orina, las heces o la saliva de estos animales, o al entrar en contacto directo con dichas secreciones.
El doctor Pedro Martínez Ayala, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde”, explicó que este virus no está asociado a los ratones domésticos comunes de ciudad, sino a especies silvestres que habitan en determinados ecosistemas.
“Frecuentemente la exposición ocurre en actividades rurales o de campo, por ejemplo, al entrar a una cabaña cerrada, mover polvo acumulado o limpiar espacios donde hubo presencia de roedores”, detalló.
Por su parte, el doctor Shaúl Ariel Navarro Lara, médico internista e infectólogo adscrito al Laboratorio de Microbiología del mismo hospital, señaló que este virus ya es conocido desde hace años y que existen regiones de Sudamérica, especialmente en Argentina y Chile, donde cada año se registran casos de manera relativamente estable.
¿Por qué el tema se volvió tan mediático?
Especialistas consideran que gran parte de la atención pública se debe a la experiencia reciente que dejó la pandemia de Covid-19. Después de una emergencia sanitaria global, cualquier noticia relacionada con virus emergentes genera una reacción inmediata en la población.
La atención internacional aumentó luego de que, en abril de 2026, se reportaran casos asociados al virus Andes (ANDV) vinculados con pasajeros de un crucero internacional, donde se investigó una posible transmisión limitada entre personas en espacios cerrados y con poca ventilación. El caso generó interés mediático debido a que el virus ANDV es el único tipo de Hantavirus en la que se ha documentado este tipo de transmisión.
“Existe una especie de alerta constante sobre cuál podría ser la siguiente pandemia”, explicó Navarro Lara. Sin embargo, enfatizó que el comportamiento del Hantavirus es muy diferente al de virus como el SARS-CoV-2 o el sarampión.
A diferencia de esos virus, el Hantavirus no se transmite fácilmente de persona a persona. De hecho, la mayoría de las variantes únicamente se contagian por exposición directa o indirecta a roedores silvestres.
La única excepción documentada hasta ahora es el virus Andes (ANDV), en el que sí se ha registrado transmisión entre humanos, aunque de manera excepcional, con una eficiencia muy baja y generalmente asociada a contactos estrechos y prolongados.
¿Cuáles son los síntomas?
Uno de los principales desafíos es que los síntomas iniciales pueden confundirse con una gripe o con otras infecciones respiratorias comunes.
Entre los primeros signos se encuentran:fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, cansancio, tos, molestias en garganta,
malestar general, diarrea o dolor abdominal.
En algunos pacientes, después de varios días, la enfermedad puede agravarse y afectar órganos como pulmones, riñones y corazón. En sus formas graves, la enfermedad puede alcanzar tasas de letalidad elevadas, por lo que la detección oportuna es fundamental.
“El virus puede provocar inflamación pulmonar severa, disminución de oxigenación y daño en otros órganos”, explicó Navarro Lara.
Sin embargo, ambos especialistas coincidieron en que el contexto epidemiológico es clave para sospechar de un posible caso. Es decir, no basta con presentar síntomas respiratorios; también debe existir antecedente de exposición a zonas endémicas o contacto con roedores silvestres.
En México, hasta el momento, no se han confirmado casos relacionados con el reciente brote del virus Andes (ANDV) reportado en Sudamérica desde abril de 2026. En epidemiología, un brote ocurre cuando aparecen varios casos de una enfermedad en un periodo y lugar específicos donde previamente no se registraban o se esperaba una menor incidencia. Aunque el caso generó atención internacional, especialistas enfatizan que el riesgo de propagación masiva continúa siendo bajo.
¿Puede convertirse en pandemia?
La principal pregunta que ha surgido en redes sociales es si el Hantavirus podría convertirse en una nueva pandemia global. La respuesta de los especialistas es clara: el riesgo actual es muy bajo.
Pedro Martínez explicó que existen varias razones epidemiológicas que dificultan una propagación masiva. Una de ellas es que las personas infectadas suelen desarrollar síntomas importantes y visibles, lo que facilita que permanezcan en reposo y sean identificadas más rápidamente. “A diferencia del Covid-19, donde muchas personas eran asintomáticas y continuaban con sus actividades, aquí generalmente el paciente sí presenta fiebre, malestar intenso y síntomas que limitan sus actividades”, señaló.
Además, el periodo entre un contagio y otro suele ser más largo, lo que brinda más tiempo para detectar contactos, aislar casos y cortar cadenas de transmisión.
Otro punto importante es que la transmisión entre humanos requiere condiciones muy específicas, como contacto estrecho y prolongado, algo muy diferente a enfermedades altamente contagiosas como sarampión, influenza o Covid-19.
¿Existe vacuna o tratamiento?
Actualmente no existe vacuna ni tratamiento antiviral específico contra el Hantavirus.
La atención médica consiste principalmente en tratamiento de soporte, es decir, controlar síntomas y ayudar al organismo mientras combate la infección.
Dependiendo de la gravedad del cuadro, algunos pacientes pueden requerir oxígeno, hidratación intravenosa o incluso cuidados intensivos. Por ello, los especialistas enfatizan que la detección temprana y la vigilancia epidemiológica son fundamentales para reducir complicaciones.
¿Cómo prevenirlo?
Las recomendaciones principales se centran en reducir la exposición a roedores silvestres y mantener medidas adecuadas de higiene, especialmente en espacios rurales o poco ventilados.
Entre las principales recomendaciones se encuentran: evitar contacto con roedores y sus desechos, ventilar espacios cerrados antes de limpiarlos, utilizar cubrebocas o protección respiratoria al limpiar zonas con polvo acumulado,
lavarse frecuentemente las manos, mantener limpieza adecuada en bodegas, cabañas o espacios rurales.
Los especialistas también hicieron énfasis en evitar la desinformación y consultar únicamente fuentes oficiales como autoridades sanitarias nacionales e internacionales.
“Informarse con evidencia científica y mantener la calma es fundamental”, concluyeron.
Texto y fotografía: Ciencia UDG
Guadalajara, Jalisco, 26 de mayo de 2026