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Telescopio liquido de mercurio, CULagos UdeG, Juan Cristóbal Alcaraz Tapia, Carlos Eduardo Castañeda Hernández y Héctor Vargas Rodríguez

Cuando una idea se convierte en tecnología: una patente de la UdeG que mira hacia el cielo

Desarrollo de CULagos muestra cómo la investigación aplicada transforma conocimiento en tecnología con potencial impacto social.

 

Una idea surgida hace más de dos décadas, una tesis de maestría y años de investigación terminaron por convertirse en una tecnología protegida mediante una patente. El desarrollo de un telescopio de espejo líquido por investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG) permite entender algo que va más allá de observar el cielo: qué sucede cuando el conocimiento generado en la Universidad logra transformarse en una solución concreta.

Los doctores Juan Cristóbal Alcaraz Tapia, Carlos Eduardo Castañeda Hernández y Héctor Vargas Rodríguez, del Centro Universitario de los Lagos (CULagos), desarrollaron un sistema para mejorar el funcionamiento de los telescopios de espejo líquido, innovación que recibió una patente del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

¿Cómo funciona un espejo líquido?

A diferencia de los telescopios convencionales, que utilizan espejos sólidos, esta tecnología aprovecha un principio físico: cuando un recipiente con un líquido reflejante, como el mercurio, gira a determinada velocidad, su superficie adquiere naturalmente una forma parabólica que puede funcionar como espejo.

El reto aparece al modificar la velocidad de rotación, pues también cambia la distancia focal y, con ello, el punto donde debe colocarse la cámara para obtener una imagen nítida.

La innovación desarrollada en CULagos sincroniza automáticamente la velocidad de rotación del espejo con la altura de la cámara astronómica. De esta manera, cuando cambia el punto de enfoque, la cámara se desplaza para conservar la nitidez de la imagen. Además, modificar la distancia focal permite ampliar o reducir el campo de observación, generando un efecto similar a un “zoom óptico”, sin necesidad de sustituir lentes u otros componentes.

De generar conocimiento a generar soluciones

¿Por qué es importante que una universidad patente una tecnología?
Una patente no solo reconoce y protege una invención. También puede convertirse en un puente entre el conocimiento científico y su aplicación, al crear condiciones para que una tecnología continúe desarrollándose, sea transferida, adaptada o genere nuevas colaboraciones.

Es ahí donde cobra especial relevancia la investigación aplicada: aquella que utiliza el conocimiento científico para desarrollar respuestas ante necesidades o problemas concretos.

En este proyecto convergen óptica, astronomía, sistemas de control e instrumentación científica. Su historia comenzó con una idea del Dr. Héctor Vargas, continuó con el trabajo del Dr. Héctor Vargas y tomó un nuevo impulso cuando Juan Cristóbal Alcaraz se incorporó como estudiante de maestría en 2016. Años después, durante su estancia posdoctoral, el proyecto avanzó hacia una implementación en tiempo real hasta consolidar la innovación patentada.

El recorrido muestra también que la innovación rara vez ocurre de manera inmediata: requiere tiempo, formación de investigadores, colaboración y continuidad en las líneas de investigación.

Una tecnología con posibilidades más allá del telescopio

Aunque su aplicación inmediata se encuentra en la astronomía, la tecnología tiene potencial para utilizarse en observatorios universitarios, centros de investigación, telescopios robóticos o remotos, seguimiento de satélites, observación de basura espacial y monitoreo de objetos cercanos a la Tierra.

También posee un importante componente educativo. Al estar concebido para operar de manera automatizada y permitir que las imágenes sean observadas desde computadoras o dispositivos móviles, un telescopio de este tipo podría facilitar experiencias de enseñanza y divulgación de la astronomía incluso a distancia.

Desarrollar instrumentación científica propia tiene, además, un valor estratégico: fortalece las capacidades de las universidades y del país para diseñar, adaptar y mejorar tecnología de acuerdo con sus propias necesidades, en lugar de limitarse a utilizar soluciones desarrolladas en otros lugares.

Para el Dr. Carlos Eduardo Castañeda, el sentido de este trabajo está precisamente en lograr que el conocimiento trascienda el ámbito académico: “Es importante materializar ideas que, principalmente, puedan servir a alguien”.
La patente obtenida por los investigadores de CULagos representa justamente eso: un paso para llevar una idea del conocimiento a la aplicación. Porque investigar no solo significa comprender mejor el mundo; también puede significar crear las herramientas para transformarlo.

Y, en este caso, una tecnología diseñada para mirar hacia el cielo también permite observar algo más cercano: el potencial de la investigación universitaria para convertirse en innovación con impacto en la sociedad.

Texto: Ciencia UDG
Información y fotografía: CULagos
Guadalajara, Jalisco, 1 de septiembre de 2026